Fertilización de pastos: cómo abonar el potrero para más leche y carne
Cuánto nitrógeno, fósforo y potasio necesita el pasto, y por qué el potrero pastoreado pide mucho menos abono que el de corte. Guía para el ganadero de Nicaragua.
En Nicaragua y casi toda Centroamérica, el pasto es el cultivo más grande que existe — solo que no lo vemos como cultivo. Pero un potrero bien abonado produce más kilos de forraje, sostiene más animales y se traduce en más leche y carne. Aquí va lo esencial para fertilizarlo sin botar plata.
El pasto no es un grano: se cosecha muchas veces El forraje es biomasa pura que el animal corta —o usted corta— una y otra vez en el año. Eso cambia todo. El pasto es muy exigente en nitrógeno y potasio, y poco en fósforo (al revés del frijol). Cada tonelada de materia seca que produce se lleva alrededor de 15 kg de nitrógeno y 18 kg de potasio, pero apenas 2 a 3 kg de fósforo.
La cuenta es simple: mientras más forraje quiere producir, más nitrógeno y potasio tiene que reponer.
La regla de oro: pastoreo no es lo mismo que corte Esta es la decisión que más plata ahorra o gasta.
- Pastoreo (el animal come en el potrero): entre el 75 y el 95 por ciento del nitrógeno y el potasio que el animal consume vuelve al suelo en la bosta y la orina. O sea, el potrero se "reabona" solo en buena parte. Usted repone bastante menos.
- Corte y acarreo (king grass, maralfalfa, ensilaje, heno): usted se lleva todo el forraje fuera del potrero, así que no vuelve nada al suelo. Hay que reponer la extracción completa.
La diferencia en potasio es enorme. Un sistema de corte intensivo puede sacar de 300 a 500 kg de potasio por hectárea en una temporada; ese mismo pasto, pastoreado, devuelve la mayor parte por la excreta.
Si corta y acarrea, presupueste el doble o el triple de potasio que si pastorea. El king grass y la maralfalfa son siempre corte.
El nitrógeno se fracciona, nunca de un solo golpe El pasto responde fuerte al nitrógeno, pero echarlo todo de una vez es perderlo por lavado y volatilización. Lo correcto es repartirlo en 3 o 4 aplicaciones al año, con un tope de unos 75 a 110 kg de nitrógeno por aplicación. Pasado ese tope, el pasto ya no responde más y el resto se lava.
Como referencia de campo, un potrero mejorado y bien manejado (pasto estrella o guinea fertilizado) ronda los 224-34-67 kg por hectárea al año de N-P₂O₅-K₂O, repartido el nitrógeno en varias pasadas.
¿Suelo ácido? Depende del pasto Las gramíneas tropicales son de los cultivos más aguantadores de la acidez. La Brachiaria (brizantha, decumbres, Mulato) tolera aluminio altísimo y crece bien en suelos muy ácidos — encalar puede ser plata botada si su pasto es Brachiaria y solo le falta corregir el aluminio. En cambio el pasto estrella, la guinea y el jaragua sí sufren bajo pH 5.5 y agradecen la cal.
Cuidado con la tetania del ganado Un detalle sanitario: cuando el pasto recibe mucho potasio y el suelo tiene poco magnesio, el forraje queda bajo en magnesio y puede dar tetania (hipomagnesemia) en las vacas. Por eso, en potreros, conviene la cal dolomítica (que aporta magnesio) antes que la calcítica.
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